“No estamos solos” dicen los shamanes del mundo

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Descartar los problemas que enfrenta la tierra y proceder con el negocio en la educación como lo hacemos usualmente, sería una traición a la confianza. Nuestros estudiantes quieren saber cómo hacer la diferencia. Ellos necesitan esperanza. Y esta no vendrá si todo lo que podemos ofrecer es otra teoría científica u otro arreglo tecnológico. Debemos expandir nuestra visión para buscar alternativas no científicas . Para hacer la diferencia, debemos buscar diferentes entendimientos. Miremos la sabiduría de nuestros ancestros. Ellos creían que la inteligencia no está restringida a los humanos si no que la tienen todas las criaturas – las plantas así como también los animales – y la tierra también.

Ellos también creían en los espíritus. Se entendía que el bienestar humano dependía del acceso a estas fuentes de sabiduría, y todas las sociedades antiguas (como la gente indígena de hoy) tenían especialistas dotados en la comunicación con el mundo natural y los espíritus. A esta gente ahora la llamamos shamanes, y este artículo discute la inclusión de prácticas shamánicas en el curriculum educacional. El shamanismo brinda un acceso funcional a una técnica alternativa de adquirir conocimiento. Aunque es un sistema pragmático y probado a través del tiempo, no hace alusión a ser una ciencia. Sus fortalezas y sus limitaciones son diferentes de las de la ciencia y por ello se complementan. Siendo afectiva y subjetiva, el shamanismo ofrece otra forma de conocer.

La razón propone límites muy estrechos para nosotros, y nos hace aceptar solo lo
conocido – y eso también con limitaciones – y nos hace vivir en un margen conocido,
como si estuviéramos seguros de qué tan lejos la vida se extiende … Mientras más
domine la razón crítica, más empobrecida se vuelve la vida …
La razón sobrevalorada tiene esto en común con el absolutismo político: bajo su dominio el individuo esta desamparado. – Carl Jung

Por supuesto que la ciencia ofrecerá algunas valiosas instrucciones, pero al mismo tiempo debemos expandir nuestra visión para buscar alternativas no científicas. Para hacer la diferencia, debemos buscar diferentes entendimientos. Soy afortunado de vivir en un país, Nueva Zelandia, donde muchos de mis compatriotas tienen un entendimiento del pasado y el futuro que es fundamentalmente diferente de la visión “occidental” prevaleciente. La mayoría en nuestra civilización considera evidente que afrontamos el futuro con el pasado detrás de nosotros, pero tradicionalmente para los Maori Neo zelandeses es el futuro el que está detrás de ellos.

Ellos permanecen afrontando el pasado y a sus ancestros, quienes son una presencia viva en espíritu. Es la visión de los ancestros la que guía la generación actual hacia el futuro incierto, con un claro y fuerte propósito: producir las generaciones que están por nacer.

Nga wa o mua “Los días del pasado a lo cuales estamos yendo” – proverbio Maori

Tomemos nuestra idea desde los Maori y consideremos la visión de nuestros ancestros. Sin importar nuestra historia étnica, descubriremos que nuestros ancestros (excepto algunos de los más recientes) creían , como los Maori, en la existencia de los espirítus. Ellos también se maravillaban de la rica diversidad de formas de vida, y creían que hay una mutua interdependencia entre estas formas, los humanos incluidos, dado que todo lo que existe está vivo y consciente. Ellos eran de la opinión que la inteligencia no está restringida a los humanos si no que la tienen todas las criaturas – tanto plantas como animales – y, por lo mismo, la tierra misma también la posee. Roca, suelo, arroyos, océano, viento, aire, cielo, las estrellas – todo está impregnado con conciencia.

Reconociendo que la tierra y muchas de sus criaturas predatan enormemente a la humanidad y que por lo tanto son poseedores de una sabiduría mucho más antigua, nuestros antepasados honraban ciertas formas de terreno, árboles, plantas, y animales como sus ancestros. Ellos entendían que hay una profunda sabiduría en los ritmos de la Tierra y una infinita variedad de experiencias de vida almacenada por nuestras criaturas amigas y por los espíritus. Se creía que la salud humana y el bienestar dependían del acceso a estas fuentes de sabiduría. En un planeta que por todos lados está vivo, consciente y espiritualizado, se creía que los humanos tenían muchos aliados sabios para el concilio y ayuda.

¿Cual es la relevancia de esto para nuestra preocupación actual sobre el destino de la Tierra? Si el estatus de estrella dado por nosotros los modernos es justificable – si los sapiens (sabiduría) no es exclusiva a los homo (humanidad) – entonces ¿podría ser posible que el destino de la Tierra no está exclusivamente ni siquiera principalmente en nuestras manos? Según la medida de nuestros ancestros, hemos exagerado groseramente nuestra propia importancia en la intrincada red de la vida. No es concebible que entre nuestros inteligentes compañeros en este vertiginoso viaje a través del espacio hayan algunos que pudieran ser capaces de restablecer el equilibrio que los humanos han perturbado, o deshacer el daño que hemos traído? Posiblemente hay muchos más hombros compartiendo este bulto de lo que pensamos.

Alguno de aquellos hombros más fuertes podrían ser los más pequeños, como fue demostrado dramáticamente en la destrucción del 2010 en la explosión del pozo petrolero en el golfo de Mexico. Al mismo tiempo que millones de barriles de petróleo se derramaron sin control en el océano desde el pozo destapado, hubo una lucha para crear tecnologías humanas que mitigaran un desastre medioambiental de carácter colosal. Pasaron meses antes de que el derrame se detuviera, pero en el entretanto se descubrió que una bacteria devoradora de petróleo había aparecido en la pluma de petróleo, conteniendo una vasta cantidad de este. Los microorganismos no solo se habían multiplicado a una velocidad increíble, sino que ellos habían acelerado su propio metabolismo interno para digerir el petróleo eficientemente. Formaron un equipo natural de limpieza capaz de reducir la cantidad de petróleo en la pluma submarina a la mitad cada tres días.

Podríamos tener esperanza del hecho de que este tipo de ayuda está disponible, pero también debemos empezar a poner atención, como nuestros ancestros lo hicieron, a lo que nuestros compañeros de viaje tienen que decirnos. Cada sociedad ancestral desarrolló la comunicación con el mundo natural y con los espíritus, y tenían especialistas habilidosos en las técnicas de aquel tipo de comunicación. Estos hombres y mujeres eran enormemente considerados, pero se les acercaban con trepidación, porque se percibía que ellos estaban en comunión con misteriosas e increíbles fuerzas. En fránces antiguo se les llamaba “sorcier”, aquellos en contacto con la “fuente”. Los anglosajones hablaban de los “caminos del destino” conocidos por los “magos” y “brujas”.

Shamanismo es el término ahora aplicado a lo que se ha reconocido como un fénomeno mundial, cuya práctica puede ser encontrada tan lejana en el tiempo como podamos ir hacía atrás en la historia humana. Dada la asociación en el imaginario colectivo del término shamanismo con culturas “nativas, tribales”, muchos se sorprenderán al saber que sus propios ancestros practicaron el shamanismo. Todos somos descendientes de gente shamánica.

Una investigación sobre los últimos 150 años hecha por estudiosos de religión comparativa, pre – historia y antropología, ha revelado sorprendentes similitudes cercanas en las técnicas shamánicas empleadas en las culturas ancestrales y en las sociedades indígenas modernas a escala global. La palabra shaman está tomada de una de esas sociedades indígenas contemporáneas, el Tungus de Siberia. Somos afortunados de que hayan shamanes nativos aún trabajando, a pesar del sostenido, y en muchos casos brutales esfuerzos de los gobiernos coloniales, iglesias cristianas, y autoridades médicas para suprimirlas. En los últimos 40 años también ha habido un resurgimiento occidental de prácticas shamánicas inspiradas por profesores indígenas y reforzadas por el reconocimiento de que estas tradiciones espirituales ancestrales son nuestra herencia sagrada.

El rol de los shamanes.

¿Qué hacen los shamanes? Ellos trabajan para mantener o restablecer el equlibrio harmonioso entre los humanos y el resto de la naturaleza a través de poderosas conecciones con los espíritus ayudantes. Esto requiere un maestría de las técnicas para viajar.

Un viaje shamánico es un estado de trance inducido a propósito por una actividad alteradora de la mente como por ejemplo un movimiento rítmico o un sonido repetitivo, la mayoría de las veces una percusión constante y sostenida. Menos común, una sustancia sicotrópica ingerida. En su estado alterado de conciencia, usando técnicas disciplinadas, los individuos pueden experimentar visiones de estar volando y entrando a la Tierra. En sus viajes, los participantes les piden a animales o espíritus guardianes que se aparezcan y los ayuden a encontrar respuestas a preguntas acerca de sus vidas o alguien más que ha pedido ayuda. La sanación es el trabajo primordial shamánico. Esto incluye la sanación de la Tierra y sus plantas y sus animales. También incluye sanación humana, la sanación de desacuerdos en grupos y enfermedades físicas y emocionales en individuos. En la visión mundial shamánica, la enfermedad se entiende como un resultado de la falta de conexión con los espíritus de la naturaleza y la consecuente pérdida del alma individual o colectiva. Los viajes shamánicos nos llevan a lugares donde podemos recuperar fragmentos del alma pérdida.

Viajar es útil para un amplio rango de propósitos prácticos, y la experiencia puede ser poderosa, a menudo sorprendiendo al principiante con la convicción y la ayuda de lo que es revelado. Aquí un ejemplo personal. Comprar una propiedad es engañoso en el mejor de los casos, pero cuando has estado viviendo en América por 30 años y te gustaría encontrar un lugar en tu país de origen, Nueva Zelanda, es un desafío mayor. Así es como fue para mi en 1991, y necesité ayuda. La recibí de un espíritu guardián, un águila. En un viaje shamánico, el águila me llevó volando sobre Marlborough Sounds y me mostró una remota propiedad con tal detalle que podía dibujar un mapa: la posición de la casa en relación a dos áreas de jardines, las instalaciones para el bote, el muelle, la forma de la bahía. Mi esposa Jo y yo trajimos el mapa con nosotros cuando vinimos a Nueva Zelanda 3 años más tarde. Encontramos un lugar listado en la primera agencia de propiedades que visitamos y cuando nos llevaron a la propiedad, dentro de 10 minutos supimos que era el lugar al cual mi águila me había llevado. No necesitamos mirar otras propiedades.

Tengo otra historia de éxito shamánico en el corretaje de propiedades. Una vez participé en un viaje shamánico con otras 30 personas para encontrar un nuevo campus para el Instituto de Estudios Integrales en California, la pequeña universidad de post – grado en San Francisco de la cual era presidente en aquel entonces. Muchos participantes se sintieron dirigidos por su espíritu guardián hacia un barrio particular en la ciudad. Tres personas en el grupo viajero describieron la ornamentación en las afueras del edificio. Una bajó por la chimenea y vió una habitación con piso de madera pulido y una alfombra oriental. Otra persona reportó un delicioso aroma de algo horneado. Lo más entretenido, algunos en el grupo reportaron un constante olor a marihuana en el área. Pequeña maravilla. Tres semanas después, encontramos una excelente propiedad a media cuadra de la esquina de las calles Haight y Ashbury. Como iríamos a descubrir, la tienda más cercana, a solo 200 metros de nuestro nuevo campo, era una deli, cuyos productos horneados se convertirían en los favoritos de los estudiantes y la facultad, y los detalles del viaje sobre la ornamentación en el edificio, la chimenea, y la habitación con el piso de madera pulido y la alfombra oriental, todos probaron ser igualmente precisos.

Como así se sugiere, el shamanismo puede ser divertido. Los shamanes son teatrales. En orden a mantener la atención de los participantes, los shamanes típicamente visten trajes dramáticos y exhiben coloridos talismanes al mismo tiempo que queman hierbas y giran rítmicamente, zapatean, aplauden y tocan tambores bien fuerte. Casi todos los sentidos físicos de los participantes están enganchados. Como profesores, deberíamos comprender que los shamanes son ejemplos de excelentes prácticas educativas. La gente aprende más forzadamente de formas que atrapan que desde sus intelectos. Recuerdan mejor lo que hacen, más que lo que leen o se les dice. La educación efectiva debe tener un componente experiencial, y la práctica shamánica puede ser una total experiencia enganchadora.

Los shamanes pueden ser juguetones, pero ellos no se andan con juegos. Su trabajo tiene un propósito serio: la evocación de poderosas fuerzas espirituales. Los practicantes shamánicos, como consecuencia, deben asumir la responsabilidad por el bienestar de los individuos y los grupos que guían. Así como con la psicoterapia y otras prácticas similares que puedan traer a la conciencia profundos recuerdos del subconsciente estimulando fuertes emociones, el shamanismo debe ser practicado con una disciplina moderada e integridad ética. También con humildad. “En el shamanismo (así también como en otras formas de sanación) no es el shaman quien hace el trabajo, la consejera shamánica Sandra Ingerman observa”. Los shamanes son solo instrumentos a través del cual el poder del universo funciona. Por lo tanto, el pedirle a los espíritus ayuda y confiar de que ellos estarán allí es la base de las responsabilidades del shaman. Recuerden, un instrumento no se puede tocar a si mismo.”

Reconectándose con la naturaleza

Una educación efectiva debe tener un gran componente experiencial, dije. Dado el actual y crítico desbalance entre los humanos y otras especies, la naturaleza debería ser un área primordial de educación experiencial. Deberíamos equilibrar las abstracciones de nuestras salas de clase con las experiencias de la totalidad del vivir, de cultivar cosas salvajes. Siguiendo la práctica centenaria de los shamanes, los alumnos y sus profesores deberían pasar tiempo en la naturaleza para restablecer la conciencia directa de las intrincadas interconexiones que sostienen la vida. Un rato tranquilo gastado fuera de las elaboradas construcciones de nuestra sociedad nos puede ayudar a ganar la calma en la cual podríamos escuchar las voces de la naturaleza.

El viajar shamánico también puede llevar a una íntima relación con la naturaleza. En su libro “La aventura del auto-descubrimiento”, el psicoterapista Stan Grof nos cuenta que en los viajes que él y su esposa Christina dirigen, muchos participantes experimentan una “completa y realista identificación” con los animales y plantas y reciben un extraordinario conocimiento acerca de los procesos orgánicos. En este modo de conciencia, “es posible ganar un conocimiento experiencial de lo que se siente cuando un gato está curioso, un águila asustada, un cobra hambrienta, una tortuga sexualmente excitada, o cuando un tiburón está respirando a través de las branquias”. Esto nos puede llevar a una profunda comprensión. “Sujetos han reportado que ellos han presenciado procesos botánicos a escala subcelular y a un nivel molecular” y que han tenido “experiencias de la conciencia de las plantas”.

Grof comentó que hablar de la conciencia de las plantas podría parecer “fantástico y absurdo … para los científicos tradicionales”. Él estaba escribiendo a finales de los 80’s cuando la biología estaba dominada por genetistas moleculares, quienes en aquel tiempo, estaban absolutamente seguros de que toda función biológica estaba programada por secuencias de ADN. En los 20 años subsecuentes, sin embargo, ha habido una revolución conceptual en el campo de la genética y la biología celular, con el reconocimiento de que las redes celulares en los organismos son sistemas dinámicos respondiendo inteligentemente a condiciones externas cambiantes, incluso modificando la estructura del ADN donde sea necesario. En su libro del 2005, “La biología del credo”, el biólogo celular Bruce Lipton escribe:

… cada célula es un ser inteligente que puede sobrevivir por si mismo …
Estas células inteligentes están sumidas de intención y propósito;
activamente buscan medioambientes que soporten su sobrevivencia
mientras simultáneamente evitan aquellos tóxicos y hostiles.
Al igual que los humanos, las células simples analizan miles de
estímulos desde el micro ambiente que habitan.
A través del análisis de estos datos, las células seleccionan
respuestas conductuales apropiadas para asegurar su sobrevivencia.
Las células simples también son capaces de aprender a través
de estas experiencias medioambientales y son capaces de crear
recuerdos celulares, los cuales transmiten a su descendencia.

Sobre la base de esta investigación tan rupturista, Fritjof Capra concluye: “La actividad organizadora de los sistemas vivientes … es una actividad mental … Mente … es inherente a la materia en todos los niveles de vida”.

Conciencia compartida

Ya hemos observado que esta percepción de la conciencia universal es la esencia de la visión del mundo shamánico. Entrando al afilado ojo del águila, la gran fuerza del oso, el poder sanador de las hierbas, o el quemante calor de la llama, el shaman nos muestra pasajes a la sabiduría del espíritu de las formas naturales. Los shamanes cambian de forma, enseñando que las fronteras entre ellas no son tan impermeables como pudieran parecer. Dramáticamente, este conocimiento ancestral de que “no hay murallas entre las especies”, negado por tres siglos por la ciencia reduccionista Cartesiana, ha sido redescubierta en este década por los biólogos moleculares. Lipton una vez más:

Recientes avances en la ciencia del genoma han revelado que los organismos
vivientes … en realidad integran a sus comunidades celulares compartiendo
sus genes. Se había pensado que los genes eran transmitidos solo para
procrear el organismo de un individuo a través de la reproducción.
Ahora los científicos se dan cuenta de que los genes son compartidos
no solamente entre individuos de una especie, sino entre miembros
de diferentes especies. El compartir la información genética vía la
transferencia de genes acelera la evolución ya que los organismos
pueden adquirir experiencias “aprendidas” de otros organismos.
Dado este compartir de genes, los organismos ya no pueden ser vistos
como entidades desconectadas; no hay un muro entre las especies.

“Parece que cada proceso en el universo que uno puede observar objetivamente en el estado ordinario de conciencia también tiene una contraparte experiencial subjetiva” en estados alterados. Esta observación hecha por Stan Grof sugiere una razón importante para la inclusión de prácticas shamánicas en el curriculum educacional. El shamanismo nos entrega un acceso funcional a técnicas alternativas de adquirir conocimiento. Aunque un sistema pragmático y probado a través del tiempo, no puede ser llamado ciencia. Sus fortalezas y limitaciones son diferentes de aquellas de las ciencias y por lo tanto las complementan. Siendo afectivo y subjetivo, el shamanismo ofrece otra forma de conocer.

La ciencia como un constructo

En esto sirve como una terapia de shock para los estudiantes que han crecido con la creencia sin examinar de que la ciencia moderna es el único verdadero camino al conocimiento. Se les ha enseñado que el método científico es de un orden diferente a todos los sistemas humanos de comprensión. La consigna es que la ciencia, y solamente la ciencia, provee un ventana clara a la realidad y tiene la capacidad más avanzada para responder todas las preguntas sobre la naturaleza. Estas declaraciones son indefendibles. La representación de la sociedad occidental moderna de la realidad es limitada como toda aquella perteneciente a otra civilización. Las ciencias son construcciones culturales para ayudarnos a sobrevivir en el mundo. “Una teoría científica es solo un modelo matemático que hacemos para describir nuestras observaciones” nos alerta Stephen Hawking. “Existe solo en nuestras mentes”. La ciencia es una simplificación del universo, el cual en su incomprensible vastedad esta siempre amenazando con abrumar la limitada capacidad del organismo humano para comprender. “Sospecho que podría haber vida e inteligencia allá afuera en formas que no podemos concebir”, observa Martin Rees, astrónomo inglés. “Podría ser que hay aspectos de la realidad que están más allá de la capacidad de nuestros cerebros”.

Sin embargo, la ciencia es la reina suprema y enceguece a la mayoría de nuestros alumnos, como la inmensa mayoría de nosotros, hasta los diversos e inmensamente variados caminos al conocimiento ofrecidos por otras civilizaciones, contemporáneas e históricas. “Hoy día, las puertas de las colinas encantadas permanecen cerradas contra nosotros, por lo que mantenemos los ojos de nuestra conciencia mítica igualmente cerrada, rehusando a que las fisuras aparezcan en las murallas de nuestra presente y profanada visión del mundo”. La escritora es Mara Freeman, cuyo campo es el folclor céltico y británico. “Pocos de nosotros se atreven a abrir lo que W.B Yeats llama la “puerta ardiente” y explorar el poder que vibra en los umbrales de las estructuras de nuestra realidad. Pero al hacerlo podría enviar una revitalizadora corriente a través del desierto de nuestra cultura”. Tradicionalmente, Freeman dice, eran los shamanes quienes tenían el coraje y las habilidades para derribar la “puerta ardiente”. “Aquellos que son capaces de caminar entre los mundos sabían como captar el poder del umbral donde las reglas normales del tiempo y del espacio cuelgan suspendidas”.

Los shamanes son caminantes del abismo y unos cambia forma, quienes disipan la ilusión de que todo está fijo, ordenado y controlable. El shamanismo es un reconocimiento de los espectaculares poderes espirituales que moldean el universo. Es un reconocimiento de que el misterio permanecerá a pesar de toda nuestra ciencia y escolaridad.

Motivemos a nuestros alumnos a que se deleiten en la permanencia de lo que no se puede conocer y a sentarse en reverencia y asombrarse ante la majestad de los misterios. Motivémoslos también a que escuchen el mensaje de los shamanes de que la fuerza motora en el universo es el espíritu, el cual hace la vida posible y le da un significado. La estimulante noticia que los shamanes traen es que no estamos solos. En un planeta que está vivo por todo lados, consciente y lleno de espíritu, los humanos tienen muchos aliados sabios para el concilio y la ayuda. Deberíamos poner a descansar nuestros exagerados miedos de que no tenemos los recursos para seguir con este show. Igualmente, deberíamos aprender humildad. La arrogancia del homo sapiens en reclamar superioridad sobre todas las demás especies ha sido el origen de un severo daño. La humanidad es meramente una forma de espíritu entre incontables billones.

La realidad indivisible mas pequeña es, para mi mente, inteligente y está esperando allí para ser usada por los espíritus humanos si nos conectamos y hacemos un llamado. Nos apresuramos demasiado con manos nerviosas y las mentes preocupadas. Estamos impacientes por los resultados. Lo que necesitamos … es refuerzo del alma por el invisible poder esperando para ser usado … sé que hay reservas de fortaleza espiritual desde las cuales nosotros los seres humanos inconscientemente nos desconectamos. – Henry Ford, Detroit News, 7 de Febrero de 1926

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Escrito por John Broomfield. John es un profesor, escritor, consultor educacional y líder de giras de estudios multiculturales y talleres shamanicos. Ex-profesor de historia en la universidad de Michigan y presidente del instituto de California de estudios integrales, él es autor de “Otras formas de conocer: replanteando nuestro futuro con sabiduría eterna” publicada por Inner Traditions. Estudiante de ecología sagrada y de la comunicación inter especies, vive en una remota tierra en Marlborough Sounds, NZ, para aprender directamente de los animales, plantas y la Tierra. Su sitio web es http://www.eagle-tours.co.nz y está disponible en eagle@ts.co.nz.

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